Tres despedidas.
Una misión.
Familia González López · Guatemala
Este sitio no nació de una estrategia digital ni de una oportunidad detectada. Nació de tres despedidas — y de la convicción de que la fortaleza que Dios da en el duelo no es para guardársela. No somos teólogos ni religiosos de profesión. Somos una familia guatemalteca que ha enterrado a un hermano joven, a una madre y a un padre, y que hoy puede afirmar — no por obligación, sino por haberlo vivido en carne propia — que la fe católica nos ha sostenido en cada uno de esos abismos.
Mayo 2013
El primer adiós: nuestro hermano
Nuestro hermano Pablo David González López tenía veintipocos años. Era el mejor de su clase, todos los años. Cursaba el tercer año de universidad. Tenía una novia a quien amaba y con quien soñaba casarse por la Iglesia. Una pared entera en nuestra sala cubierta de diplomas y medallas de honor.
Sin aviso, durante la semana de sus exámenes finales, llegó la aneurisma cerebral. Cuarenta y cinco días en el IGSS de la Ciudad de Guatemala. Semanas de rosarios rezados en sillas de plástico de pasillos, de turnos para acompañar, de pedirle a Dios algo que Dios, en su misterio, no hizo. En medio de ese dolor, Pablo David nos miró a sus hermanos y dijo algo que ninguno ha podido olvidar: "Yo fui el seleccionado para este sufrimiento. Doy gracias a Dios porque me eligió a mí, para que ustedes no tuvieran que pasar por este dolor."
"Las almas de los justos están en manos de Dios, y no les alcanzará tormento alguno."
Sabiduría 3:1
2013 — 2024
Los años entre medio
Entre el primer adiós y los siguientes pasaron once años. Nuestra madre Paula López cargó esa pérdida de una manera particular: había sostenido la mano de Pablo David durante cuarenta y cinco días, siendo para él lo que María fue para Jesús al pie de la Cruz. Cuando él partió, algo en su cuerpo se rompió también. Pero lo que nunca se rompió fue su fe.
El duelo no "se supera" en el sentido en que la cultura lo plantea. Se integra. Se vuelve parte de la textura de quién eres. Y en esos once años, la certeza ganada en el IGSS — que Dios es real en el sufrimiento, no solo en los momentos bonitos de la fe — se fue convirtiendo en el cimiento de lo que vendría.
Noviembre 2024 — Septiembre 2025
El segundo y tercer adiós
Nuestra madre Paula López partió en noviembre de 2024, de manera repentina, por complicaciones de diabetes. La mujer que nunca dejó de tener un plato listo cuando llegabas, que quemaba cuetillos en tu cuarto a las cinco de la mañana en tu cumpleaños, que nos llevó a misa todos los domingos desde que teníamos uso de razón — se fue en un instante.
Apenas diez meses después, en septiembre de 2025, partió nuestro padre Juan González, mientras trabajaba en el exterior de su iglesia. Tenía 67 años. Nos había regalado una Biblia a cada uno de sus hijos, y nos había dicho más de una vez, con una certeza que no era resignación sino fe pura: "Cuando yo me vaya, me reencuentro con mi viejita." Cuando el duelo no se suma sino que se multiplica, lo que sostiene no es la fuerza propia. Es el ancla que no depende de ella.
2025 — presente
El nacimiento del ministerio
La pregunta que los tres duelos nos dejaron fue esta: ¿y si lo que encontramos en la fe puede ayudar a alguien más? San Pablo lo dice con una precisión que parece escrita para nosotros: "Nos consuela en toda tribulación para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación." (2 Corintios 1:4)
Fuimos consolados. Para poder consolar. Ese es el movimiento de la gracia: lo que recibes, lo transmites. No somos expertos ni pretendemos imponer la fe a nadie. Solo somos testigos. Y un testigo lo único que puede hacer es contar lo que vio.
"Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá."
Juan 11:25
Los que ya nos esperan
| Nombre | Relación | Partida | Circunstancia |
|---|---|---|---|
| Pablo David González López | Hermano | Mayo 2013 | Aneurisma cerebral · veintipocos años · 45 días en UCI |
| Paula López | Madre | Noviembre 2024 | Complicaciones de diabetes · partida repentina |
| Juan González | Padre | 20 septiembre 2025 | Complicaciones de diabetes · 67 años · sirviendo a su iglesia |
No pretendemos que nuestra fe sea la única respuesta posible al dolor humano. No escribimos para ganar debates ni para imponer convicciones. Si llegas aquí en el momento más oscuro de tu duelo, lo único que te pedimos es que no cierres la puerta. Que lo que nos sostuvo a nosotros — la oración, los sacramentos, la comunidad de la Iglesia, la Palabra de Dios — al menos tenga la oportunidad de hablarte.
Si este sitio te ha acompañado en el duelo, nos alegra saberlo.